)La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

FRIEDERIK NIETZSCHE

LA ÚNICA DIFERENCIA ENTRE DIOS Y YO ES QUE YO EXISTO

Escritosdemiuniverso

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lunes, 28 de julio de 2014

A VER QUIEN ME EXPLICA ESTO POR FAVOR

Aunque las religiones presentan una innumerable variedad de creencias, dogmas o rituales mutuamente excluyentes (y demasiado a menudo porfiadamente enfrentados entre sí), la idea de la sacralidad de la vida en todo momento y bajo cualquier circunstancia es uno de los pocos elementos comunes a los dictados de sacerdotes, ayatolas, rabinos y demás mediadores de lo divino. Pero desgraciadamente, en muchos casos esta ortodoxia inamovible conlleva no sólo el sufrimiento más despiadado sino también el despilfarro económico más inútil.
Diversos estudios realizados a lo largo de los años sugieren que las personas a menudo suelen recurrir a la religión cuando se enfrenta a situaciones de estrés y que la religión se vuelve más importante cuanto mayor es el nivel de esta ansiedad. Y quizás uno de los mayores motivos de angustia del ser humano es cuando nos enfrentamos a una enfermedad grave, máxime cuando se trata de pacientes ingresados en unidades de cuidados intensivos (UCI). Pues bien, para analizar el papel de la religiosidad sobre la atención médica unos investigadores estadounidenses realizaron un estudio que ha sido recientemente publicado examinando diversas variables médicas y económicas de los registros de más de 2.000 pacientes ingresados en cuidados intensivos de hospitales estadounidenses.
Primero se estudiaron aquellos enfermos terminales ingresados y que habían fallecido durante los 30 días posteriores a su admisión en la UCI. Y los resultados no pueden ser más llamativos, ya que el estudio encuentra una notable asociación entre la afiliación religiosa con diversos marcadores de agresividad en el tratamiento médico recibido. Así frente a los enfermos no religiosos, los pacientes religiosos habían estado de media un 23% más de días hospitalizados y había transcurrido un 30% más de tiempo hasta su muerte. También los creyentes estuvieron un 25% más de tiempo conectados a máquinas de ventilación y respiración asistida. En resumen, los enfermos religiosos habían soportado mayor grado de tratamientos médicos agresivos, por lo que se puede hablar de ensañamiento terapéutico o distanasia (lo contrario a la eutanasia) ligado a las creencias religiosas.
Cuando se analizaron los gastos médicos asociados a ambos tipos de pacientes se encontró que esta distanasia implicaba un aumento de un 23% de los gastos hospitalarios ligados a los enfermos religiosos. Teniendo en cuenta que los autores del estudio calcularon en alrededor de 200.000 dólares por paciente el costo de los cuidados intensivos en este tipo de enfermos, estaríamos hablando de unos 45.000 dólares despilfarrados únicamente en prolongar artificialmente el sufrimiento de cada uno de estos pobres enfermos. Y tal y como indican diversos estudios la atención a este tipo de enfermos terminales es una de las principales partidas del gasto sanitario de los EEUU y por extensión del resto de los llamados países desarrollados, por lo que quizás estemos hablando de miles de millones de dólares (o euros en el caso europeo) que se dilapidan cada año innecesaria y sádicamente en el incuestionable altar de la sacralidad de la vida humana debido al adoctrinamiento religioso.
Además, los autores del estudio analizaron también si entre todos los pacientes de la UCI existían diferencias entre la supervivencia de ambos tipos de enfermos (recordemos que todo el análisis anterior se realizó sólo con aquellos pacientes que habían fallecido durante los 30 días siguientes a su admisión), no encontrándose diferencia alguna ligada a la religiosidad. Por tanto, ello descartaría que los pacientes religiosos tuvieran algún tipo de “reserva fisiológica” (como lo denominan los mismos autores del estudio) o mayor “ansia o apego a la vida” que los no religiosos (cosa que no entiendo, puesto que una persona religiosa debería estar en principio más satisfecha con morir, verse con su creador y disfrutar de la vida eterna, a no ser que piense que ha sido un mal creyente y que va a arder toda la eternidad en el infierno por sus pecados, en cuyo caso siempre será mejor un poco más de agonía en la Tierra que no toda una eternidad en las calderas de Pedro Botero), por lo que los autores concluyen finalmente que
La afiliación religiosa se ​​asocia con unos cuidados intensivos más agresivos, sin mejoría alguna en la supervivencia global entre los pacientes críticamente enfermos o heridos.
La asociación entre religiosidad y recepción de asistencia médica más agresiva se ha demostrado previa y específicamente en pacientes oncológicos. Y como la mente del creyente es un pozo sin fondo de irracionalidad, pues muchos pacientes religiosos, habitantes de los profundos estados sureños del Cinturón de la Biblia estadounidense, ven la atención médica agresiva en pacientes en fase terminal como un medio a través del cual su dios actúa, es decir consideran a los médicos como simples autómatas o marionetas bajo la guía y dirección del supuestamente todopoderoso dios cristiano, que por motivos incognoscibles quiere seguir viendo sufrir a su bienamada criatura, alargando al máximo su terrible agonía. Además también otros pacientes (y no lo olvidemos sus familiares) fuertemente creyentes quieren continuar el máximo tiempo posible con cualquier tipo de atención médica, (incluso las más agresivas en contra muchas veces del criterio médico) con el desesperado e irracional anhelo de un milagro, como si su todopoderoso dios no pudiera realizar el portento completo y necesitara, por tanto, de la ayuda de la más avanzada tecnología médica actual para llevar a cabo su omnipotente designio: el salvar a su familiar o a sí mismo de ese terrible cáncer que ha metastatizado por todo el organismo. Misterios insondables para la mente de este pobre ateo.
colaboración de ateo666666

viernes, 11 de julio de 2014

Y UN POCO MÁS PARA NO ABURRIR...

Suicidarse con Homeopatía es muy seguro y no tiene complicaciones físicas.
Plan de los farmacéuticos suecos.

Estocolmo (CNÑ): Algunos farmacéuticos tienen la orden de aconsejar a sus clientes cuando sospechan un suicidio detrás de una venta masiva de un medicamento. Al ver que les encargan varias cajas de pastillas entra la duda, el semáforo pasa a rojo y el trabajador de la salud comienza a actuar. Con mucha sutileza pero con firmeza debe preguntar al cliente-paciente si se trata de un próximo suicidio.
Ante la respuesta dubitativa o poco convincente debe aconsejar que lo mejor que hay para suicidarse es la homeopatía, sin riesgos, sin efectos secundarios. Sin problema físico alguno. Le vende cajas y cajas de pastillas homeopáticas o bien goteros. Le dice que el suicidio más seguro es consumir de golpe toda esa medicación pensada para varios días o meses.
El cuerpo del paciente no sufrirá trastorno alguno. Quedará intacto. Otros suicidas presentan un horrible aspecto. Envenenados, ahorcados, estrellados contra el piso. Muy desagradable. Eso para nada sucede con la medicación homeopática. El aspecto del suicidado es indistinguible con respecto al momento anterior al suicidio. No ha cambiado para nada. Es el método más aséptico, discreto, que pasa desapercibido ante los testigos más cercanos. Indetectable en la sengre, en la orina, en cualquier órgano interno.

La única pequeña desventaja del método ―bueno algún inconveniente siempre puede esperarse―, es que el paciente sigue vivo. Más vivo que nunca.
Pero de eso se trata la medicina, de prolongar la vida del paciente. Esto lo logra con notable éxito la Homeopatía cuando uno quiere suicidarse.
Uno puede contar luego su suicidio como historia divertida para alegría de sus parientes y amigos.
No es aconsejable el suicidio con medicamentos que sí funcionan, es muy peligroso.



Informó Abelardo Festivo para Ci En Eñe
Para quienes quieran saber más:
Dawkins y la homeopatía:
James Randy explica el engaño de la Homeopatía

Y tengan en cuenta que los globulitos son muy dulces para los diabéticos y si son gotas se hacen con cognac, poco recomendado para los alcohólicos. He dicho. 

martes, 8 de julio de 2014

HOMEOPATÍA VADE RETRO!!!

10 razones para no creer en la homeopatía

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Anotación. Esta serie se denomina «10 razones para no creer en…»; en este caso, utilizamos el término creer única y exclusivamente según la 4ª acepción aceptada por el diccionario de la Real Academia Española (enlace): “4. tr. Tener algo por verosímil o probable. U. t. c. prnl”.
Otra forma de verlo, es considerando que si creer es “aceptar algo sin pruebas”, en el sentido de esta serie, viene a recopilar las razones por las que no tiene sentido creer en algo determinado, ya que no solo hay carencia de pruebas, sino que los descubrimientos científicos vienen a afirmar lo opuesto. Dicho esto y sin más dilación, continuemos con el artículo.
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      La homeopatía es una medicina alternativa ampliamente discutida y considerada por la comunidad científica como una pseudociencia. Formulada por el médico Samuel Hahnemann a principios del siglo XIX, se basa en el uso de remedios carentes de principios activos, centrándose en la creencia de que lo similar cura lo similar, siempre que se administre en un formato muy diluido.
Estas son las 10 razones argumentadas por los lectores de “La Ciencia y sus Demonios” sobre la improbabilidad de su funcionamiento:
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  • 1.- En los preparados homeopáticos casi no existe principio activo. En la mayoría de los casos, las diluciones empleadas son cercanas a una dilución al infinito. Eso implica que en la disolución casi no queda ni siquiera traza del compuesto empleado. ¿Cómo se puede producir curación si casi no hay medicina?. Un simple cálculo, empleando las masas moleculares y el número de Avogadro, muestran que la mayoría de los preparados homeopáticos son simplemente agua.
  • 2.- La supuesta “memoria del agua” no está apoyada por ninguna evidencia lógica, experimental ni teórica. La “teoría” de que aunque no haya principio activo el agua recuerda de alguna manera haber estado en contacto con él (memoria del agua) no ha sido jamás comprobada experimentalmente. El único estudio publicado (el famoso caso del Dr. Benveniste) resultó ser un fraude. De hecho, si los efectos curativos del agua se potencian cuanto más diluido esté el principio activo, ¿por qué podemos elegir el principio activo que nosotros queremos que recuerde? Las misma moléculas de agua durante unos millones de años atrás han estado en contacto con cientos de sustancias, y si tenemos en cuenta las que sólo han entrado en contacto como trazas,  pueden ser cientos de millones.
  • 3.- El principio de similitud carece de base teórica y experimental. El principio de “lo similar cura lo similar” no tiene base alguna, ni se explica de ninguna manera como lo hace. ¿Un esquince se cura golpeando la zona afectada?¿La diabetes se cura ingiriendo azúcar?. No hay ningún estudio que avale este principio de la homeopatía, ni justificación teórica alguna del mismo.
  • 4.- No existe comparación contrastada sobre la efectividad de un tratamiento homeopático.No hay ningún estudio estadístico publicado que muestre el efecto de un medicamento homeopático comparado con uno de la llamada medicina tradicional.
  • 5.- No hay relación causa-efecto entre las supuestas mejorías producidas por un tratamiento homeopático. Hay personas que mejoran, pero no hay estudios que muestren estadísticas acerca de qué mejorías se deben a remisiones espontáneas (ocurren con frecuencia) o a efecto placebo.
  • 6.- No hay nada que permita diferenciar los efectos de un tratamiento homeopático del efecto placebo. Los únicos estudios estadísticos publicados sobre tratamientos homeopáticos no muestran resultados que difieran significativamente del efecto placebo.
  • 7.- La validez y aplicación de la homeopatía es muy limitada por sus propios seguidores. Una técnica que sólo cura enfermedades leves pero se muestra incapaz ante las enfermedades importantes ya de por sí es altamente sospechosa.
  • 8.- La homeopatía contradice los conocimientos biológicos actuales. La homeopatía afirma que es imposible conocer los procesos internos de una enfermedad, por tanto, rechaza conocer el origen de las enfermedades, ergo rechaza la existencia de patógenos (virus y bacterias). Por lo tanto, contradice todos nuestros conocimientos sobre enfermedades.
  • 9.- Se trata de una medicina “facilita”, para la que no hace falta mucho conocimiento. Cualquier persona sin ningún tipo de conocimiento médico puede ser homeópata ya que el diagnóstico se basa simplemente en una serie de preguntas y en utilizar una lista de posibles tratamientos que llaman “repertorio”.¿que lo que tienes es rojo y duele? pues te toca belladona, da igual que sea una faringitis aguda o un bebe al que le están saliendo los dientes.
  • 10.- Es incongruente con sus principios “teóricos”. Actualmente, la homeopatía mezcla conceptos totalmente diferentes, como la ley de infinitesimales y el principio de similitud (planteamiento original) que se conjugan con energías vitales, herboristería e incluso compuestos farmacológicos “tradicionales”. Muchos de estos métodos son incompatibles con la teoría original homeopática.

domingo, 6 de julio de 2014

SIGAMOS A LADISLAO VADAS

ALEGATO CONTRA DIOS
SUCINTO REPASO DE LAS APORÍAS Y ANTINOMIAS QUE SE PRESENTAN ANTE LOS ARGUMENTOS TEOLÓGICOS
    Son múltiples los argumentos que se pueden esgrimir para desmitificar a la teología con sus contradicciones garrafales que suelen pasar inadvertidos para los lectores de las obras de los teólogos que, ingenuamente, han inventado a un ser imposible.
    Si leemos con criterio racionalista a los más renombrados teólogos, entre los cuales se destaca Hans Küng con su extenso libro titulado ¿existe Dios?, subtitulado: Propuesta al problema de Dios en nuestro tiempo (Ediciones Cristiandad, Madrid, 1979), pronto nos encontraremos con baches profundos, que pasan inadvertidos para el autor, quien continúa impasible con sus argumentos dejando por el camino un tendal de dudas y problemas sin resolver, a saber:
    a) ¿Pudo haber existido un dios solo, “aburrido” en la eternidad pretérita, que cierta vez decidió crear el mundo para entretenerse o “complicarse la existencia” con él?
    No, porque el mundo, hasta su final no puede ser para este supuesto creador novedad alguna, ni motivo de entretenimiento ni complicación, desde que ya lo conocía todo como idea en la eternidad, hasta el más insignificante detalle de su historia, puesto que este ente, según la teología, se halla anclado en un eterno ente que enlaza pasado y futuro, y por tanto carece de actitud expectante del futuro y de la espera impaciente de su llegada. Conoce todas las cosas pasadas y por venir porque tiene “ciencia de visión”.
    b) Si lo sabía todo, ¿para qué creó el mundo entonces?
    La pregunta encierra dos cosas graves para la teología a saber: un absurdo, y la consecuente imposibilidad lógica de la existencia de un creador de esta naturaleza. Muy distinto sería si los teólogos lo hubiesen concebido no como un augur, sino carente de conocimientos sobre el futuro, a la expectativa de los acontecimientos que le ofrecen motivos de entretenimiento y razones de existir. Pero esto último le restaría perfección, pues al desconocer lo venidero, dejaría de ser absoluto, perfecto, por cuanto su existencia como ser omnisciente es imposible.
    Además, si según la teología, expone a sus criaturas a prueba para salvarlas o condenarlas según sus conductas ¿no se cae en un mayúsculo absurdo? ¡Cierto! Si lo sabe todo hasta “la consumación de los siglos”, según se afirma; si por ende conoce a sus criaturas desde siempre gracias a su cualidad de la presciencia (según lo dice la “sabia” teología) ¿cómo puede juzgar el comportamiento de los hombres si ya conoce al dedillo esas conductas desde que nace cada niño, y aún antes? ¿A qué viene la prueba entonces? ¿No es esto ridículo?
    c) Se dice que este supremo ser es amor, que es bueno, misericordioso, fuente de toda verdad, razón y justicia, que es feliz... Pero, ¿frente a qué?
    Por supuesto que frente a lo que él no es y que está en el mundo creado por él, pero lo que no es él salió de él, luego ante la nada, tuvo que haber sido el único autor de las posibilidades del odio, del mal, de la impiedad, de la falsedad, de la sinrazón, de la injusticia, de la infelicidad... y un largo etcétera.
    Sin embargo, esto no es posible porque de un ser que encierra dentro de sí todas, absolutamente todas las perfecciones concebibles, según los teólogos, a saber: puro amor, bondad, etc., nunca podría surgir lo contrario Luego este ser es ¡un imposible! Porque el mundo existe y contiene todo lo negativo y jamás pudo haber “salido de sus manos”.
    d) ¿Puede este supuesto ente “brillar” como el mejor frente a su supuesta creación sin menoscabar su perfección?
    ¡Nunca! Porque el ser soberbio esto es, preferido a todos los demás, es pecaminoso.
    ¿Podría entonces haber creado seres pares idénticos a él, múltiples dioses como él, para acompañarse de ellos en su soledad?
    No, porque sería él mismo reflejado en otros seres que no le añadiría nada. Sería él mismo multiplicado como una imagen repetida en los trozos de un espejo hecho añicos, y al no ser único esto le restaría perfección.
    Luego este ser no puede existir ni de un modo ni de otro. Es un imposible. Pero sigamos:
    e) ¿Es posible que una vez hecho el mundo, el creador comience a despreciarlo al punto de arrepentirse de haberlo creado?
    ¡Nunca! Porque teológicamente se dijo que era infalible e inmutable.
    f) ¿Puede concebirse como inmutable frente al acto de la creación del mundo?
    No, porque ello implica cambio, mutación en la situación del dios solitario en la eternidad que de pronto se halla acompañado de la “materia”, y de “otros seres espirituales”.
    g) ¿Puede este supuesto ente asumir el papel de juez y juzgar a sus criaturas?
    Jamás, porque ya lo conoce todo “al dedillo” desde la eternidad y sabe bien quién se va a salvar y quién a condenar (según la creencia dogmática), pues posee el atributo de la presciencia y por ende conoce todos los acontecimientos pasados, presentes y futuros.
    h) ¿Puede confrontarse con un supuesto “libre albedrío” de sus criaturas y poseer él mismo su propio “libre albedrío”?
    No, porque su intervención o “concurso” (como dicen los teólogos) en todas las cosas invalida toda supuesta libertad absoluta de sus criaturas, y en cuanto a su propio “libre albedrío”, no puede poseerlo porque es absoluto y conoce su pensamiento y su obrar desde siempre aun sus posibles decisiones de cualquier clase desde cuando siempre supo cuál de ellas iba a tomar, puesto que, pasado y futuro es presente para él porque es intemporal y posee ciencia de visión, esto es presciencia y previsión.
    En consecuencia, se trata de un ser paralizado anclado en un presente que no puede tomar decisiones porque resulta ridículo, pues ya sabe desde la eternidad su propio pensamiento, o más bien no es un ser sino una aporía, un erróneo invento de la fantasía humana, inexistente en la realidad como los duendes, los sátiros y los diablos.
    i) ¿Puede existir algún dios perfecto, puro amor por sus criaturas, que actúa con exactitud, frente al desordenado y no matemático anticosmos (antiorden) y la crueldad biológica?
    No, porque la obra no sería digna de él por su impiedad ante un injusto sistema ecológico basado en la crueldad y el dolor (persecución entre los animales que se devoran los unos a los otros, hambrunas por sequías, plagas, pestes, toda clase de patologías, embates de la cruel naturaleza telúricos y climáticos. Todo esto y mucho, muchísimo más, se contradice con el supuesto atributo de misericordia, compasión, amor por sus criaturas...
    j) ¿Puede la teología explicar satisfactoriamente la existencia del mal en el mundo?
    De ningún modo, porque aun para ella es un “misterio” tanto su origen como la permisión por parte del hipotético creador de todo lo existente. La misma teología lo reconoce humildemente.
    k) ¿Puede demostrarse la existencia de este creador por los argumentos ontológico, de la experiencia religiosa, de la confianza, de las cinco vías tomistas, del artículo de fe, de las verdades eternas, del deseo de beatitud y de la conciencia de la ley moral?
    Ya hemos visto que no por lo antecedente.
    l) ¿Pudo este dios haber creado lo imposible, esto es un mundo donde también lo imposible fuera posible? ¿O tal vez pudo haber hecho un mundo totalmente imposible?
    De ninguna manera, porque es absurdo que, por ejemplo, lo más grande sea más pequeño que lo más pequeño, o que la suma de los tres ángulos de un triángulo no sea igual a dos rectos Nunca podría haber creado un mundo imposible.
    ¿Entonces lo posible se halla por encima de este dios? ¿Le obliga a no contradecirlo?
    He aquí entonces que este dios no es absoluto porque se vio obligado por la necesidad de crear sólo lo posible.
    Luego, el mundo de lo posible estaría fuera de él. Existiría él por un lado y lo posible por el otro desde siempre. Luego jamás fue único y con poderes absolutos desde cuando se vio condicionado por lo posible, uncido a ello.
    Como podemos apreciar todas las vías en su dirección están cortadas. No existe ninguna suerte de dios, no puede existir ¡es un ser imposible!
    (Para conocer un desarrollo más amplio del tema, véase mi libro Razonamientos ateos, Buenos Aires, Ed. Meditación).Ladislao Vadas




Dijo Nietzsche

La ciencia hace a los hombres semejantes a dioses; ¡se acaba todo para los sacerdotes y los dioses cuando el hombre se hace científico! Moraleja: la ciencia es prohibida per se... La ciencia es el primero de los pecados, el germen de todos los pecados, el pecado original. La moral se reduce a este imperativo: 'No conocerás'. El resto se sigue de allí.

Friedrich Nietzsche, "El Anticristo"

Escritura