)La primera gran virtud del hombre fue la duda y el primer gran defecto la fe (Carl Sagan)

FRIEDERIK NIETZSCHE

LA ÚNICA DIFERENCIA ENTRE DIOS Y YO ES QUE YO EXISTO

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miércoles, 23 de marzo de 2016

EL ÉXODO NO EXISTIÓ

TEL AVIV.- Israel Finkelstein es un hombre de suerte: aunque sus trabajos de arqueología cuestionan el origen divino de los primeros libros del Antiguo Testamento, judíos y católicos acogen sus hipótesis con auténtico interés y, curiosamente, no lo estigmatizan.
Este enfant terrible de la ciencia revolucionó la nueva arqueología bíblica cuando afirmó que la saga histórica relatada en los cinco libros que conforman el Pentateuco de los cristianos y la Torá de los judíos no responde a ninguna revelación divina. Dijo que, por el contrario, esa gesta es un brillante producto de la imaginación humana y que muchos de sus episodios nunca existieron.
El Pentateuco "es una genial reconstrucción literaria y política de la génesis del pueblo judío, realizada 1500 años después de lo que siempre creímos", sostiene Finkelstein, de 57 años, director del Instituto de Arqueología de la Universidad de Tel Aviv.
"Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán", dice Finkelstein
"Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán", dice Finkelstein.Foto:Archivo
Añade que esos textos bíblicos son una compilación iniciada durante la monarquía de Josías, rey de Judá, en el siglo VII a.C. En aquel momento, ese reino israelita del Sur comenzó a surgir como potencia regional, en una época en la cual Israel (reino israelita del Norte) había caído bajo control del imperio asirio.
El principal objetivo de esa obra era crear una nación unificada, que pudiera cimentarse en una nueva religión. El proyecto, que marcó el nacimiento de la idea monoteísta, era constituir un solo pueblo judío, guiado por un solo Dios, gobernado por un solo rey, con una sola capital, Jerusalén, y un solo templo, el de Salomón. En sus trabajos, que han marcado a generaciones de la nueva escuela de la arqueología bíblica, Finkelstein establece una coherencia entre los cinco libros del Pentateuco: el Génesis, el Exodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. Los siglos nos han traído esos episodios que relatan la creación del hombre, la vida del patriarca Abraham y su familia -fundadores de la nación judía-, el éxodo de Egipto, la instalación en la tierra prometida y la época de los Reyes. Según Finkelstein, esos relatos fueron embellecidos para servir al proyecto del rey Josías de reconciliar a los dos reinos israelitas (Israel y Judá) e imponerse frente a los grandes imperios regionales: Asiria, Egipto y Mesopotamia. El arqueólogo recibió a LA NACION en la Universidad de Tel Aviv.
-Durante más de veinte siglos, los hombres creyeron que Dios había dictado las Escrituras a un cierto número de sabios, profetas y grandes sacerdotes israelitas.
-Así es. Para las autoridades religiosas, judías y cristianas, Moisés era el autor del Pentateuco. Según el Deuteronomio, el profeta lo escribió poco antes de su muerte, en el monte Nebo. Los libros de Josué, de los Jueces y de Samuel eran archivos sagrados, obtenidos y conservados por el profeta Samuel en el santuario de Silo, y los libros de los Reyes venían de la pluma del profeta Jeremías. Así también, David era el autor de los Salmos y Salomón, el de los Proverbios y el del Cantar de los Cantares.
-Y sin embargo?
-Desde el siglo XVII, los expertos comenzaron a preguntarse quién había escrito la Biblia. Moisés fue la primera víctima de los avances de la investigación científica, que planteó cantidad de contradicciones. ¿Cómo es posible -preguntaron los especialistas- que haya sido el autor del Pentateuco cuando el Deuteronomio, el último de los cinco libros, describe el momento y las circunstancias de su propia muerte?
-Usted afirma que el Pentateuco fue escrito en una época mucho más reciente.
-La arqueología moderna nos permite asegurar que el núcleo histórico del Pentateuco y de la historia deuteronómica fue compuesto durante el siglo VII antes de Cristo. El Pentateuco fue una creación de la monarquía tardía del reino de Judá, destinada a propagar la ideología y las necesidades de ese reino. Creo que la historia deuteronómica fue compilada, durante el reino de Josías, a fin de servir de fundamento ideológico a ambiciones políticas y reformas religiosas particulares.
-Según la Biblia, primero fue el viaje del patriarca Abraham de la Mesopotamia a Canaán. El relato bíblico abunda en informaciones cronológicas precisas.
-Es verdad. La Biblia libra una cantidad de informaciones que deberían permitir saber cuándo vivieron los patriarcas. En ese relato, la historia de los comienzos de Israel se desarrolla en secuencias bien ordenadas: los Patriarcas, el Exodo, la travesía del desierto, la conquista de Canaán, el reino de los Jueces, el establecimiento de la monarquía. Haciendo cálculos, Abraham debería de haber partido hacia Canaán unos 2100 años antes de Cristo.
-¿Y no es así?
-No. En dos siglos de investigación científica, la búsqueda de los patriarcas nunca dio resultados positivos. La supuesta migración hacia el Oeste de tribus provenientes de la Mesopotamia, con destino a Canaán, se reveló ilusoria. La arqueología ha probado que en esa época no se produjo ningún movimiento masivo de población. El texto bíblico da indicios que permiten precisar el momento de la composición final del libro de los Patriarcas. Por ejemplo, la historia de los patriarcas está llena de camellos. Sin embargo, la arqueología revela que el dromedario sólo fue domesticado cuando se acababa el segundo milenio anterior a la era cristiana y que comenzó a ser utilizado como animal de carga en Medio Oriente mucho después del año 1000 a.C. La historia de José dice que la caravana de camellos transporta "goma tragacanto, bálsamo y láudano". Esa inscripción corresponde al comercio realizado por los mercaderes árabes bajo control del imperio asirio en los siglos VIII y VII a.C. Otro hecho anacrónico es la primera aparición de los filisteos en el relato, cuando Isaac encuentra a Abimelech, rey de los filisteos. Esos filisteos -grupo migratorio proveniente del mar Egeo o de Asia Menor- se establecieron en la llanura litoral de Canaán a partir de 1200 a.C. Esos y otros detalles prueban que esos textos fueron escritos entre los siglos VIII y VII a.C.
-El heroísmo de Moisés frente a la tiranía del faraón, las diez plagas de Egipto y el éxodo masivo de israelitas hacia Canaán son algunos de los episodios más dramáticos de la Biblia. ¿También eso es leyenda?
-Según la Biblia, los descendientes del patriarca Jacob permanecieron 430 años en Egipto antes de iniciar el éxodo hacia la Tierra Prometida, guiados por Moisés, a mediados del siglo XV a.C. Otra posibilidad es que ese viaje se haya producido dos siglos después. Los textos sagrados afirman que 600.000 hebreos cruzaron el Mar Rojo y que erraron durante 40 años por el desierto antes de llegar al monte Sinaí, donde Moisés selló la alianza de su pueblo con Dios. Sin embargo, los archivos egipcios, que consignaban todos los acontecimientos administrativos del reino faraónico, no conservaron ningún rastro de una presencia judía durante más de cuatro siglos en su territorio. Tampoco existían, en esas fechas, muchos sitios mencionados en el relato. Las ciudades de Pitom y Ramsés, que habrían sido construidas por los hebreos esclavos antes de partir, no existían en el siglo XV a.C. En cuanto al Exodo, desde el punto de vista científico no resiste el análisis.
-¿Por qué?
-Porque, desde el siglo XVI a.C., Egipto había construido en toda la región una serie de fuertes militares, perfectamente administrados y equipados. Nada, desde el litoral oriental del Nilo hasta el más alejado de los pueblos de Canaán, escapaba a su control. Casi dos millones de israelitas que hubieran huido por el desierto durante 40 años tendrían que haber llamado la atención de esas tropas. Sin embargo, ni una estela de la época hace referencia a esa gente. Tampoco existieron las grandes batallas mencionadas en los textos sagrados. La orgullosa Jericó, cuyos muros se desplomaron con el sonar de las trompetas de los hebreos, era entonces un pobre caserío. Tampoco existían otros sitios célebres, como Bersheba o Edom. No había ningún rey en Edom para enfrentar a los israelitas. Esos sitios existieron, pero mucho tiempo después del Exodo, mucho después de la emergencia del reino de Judá. Ni siquiera hay rastros dejados por esa gente en su peregrinación de 40 años. Hemos sido capaces de hallar rastros de minúsculos caseríos de 40 o 50 personas. A menos que esa multitud nunca se haya detenido a dormir, comer o descansar: no existe el menor indicio de su paso por el desierto.
-En resumen, los hebreos nunca conquistaron Palestina.
-Nunca. Porque ya estaban allí. Los primeros israelitas eran pastores nómadas de Canaán que se instalaron en las regiones montañosas en el siglo XII a.C. Allí, unas 250 comunidades muy reducidas vivieron de la agricultura, aisladas unas de otras, sin administración ni organización política. Todas las excavaciones en la región exhumaron vestigios de poblados con silos para cereales, pero también de corrales rudimentarios. Esto nos lleva a pensar que esos individuos habían sido nómadas que se convirtieron en agricultores. Pero ésa fue la tercera ola de instalación sedentaria registrada en la región desde el 3500 a.C. Esos pobladores pasaban alternativamente del sedentarismo al nomadismo pastoral con mucha facilidad.
-¿Por qué?
-Ese tipo de fluctuación era muy frecuente en Medio Oriente. Los pueblos autóctonos siempre supieron operar una rápida transición de la actividad agrícola a la pastoral en función de las condiciones políticas, económicas o climáticas. En este caso, en épocas de nomadismo, esos grupos intercambiaban la carne de sus manadas por cereales con las ricas ciudades cananeas del litoral. Pero cuando éstas eran víctimas de invasiones, crisis económicas o sequías, esos pastores se veían forzados a procurarse los granos necesarios para su subsistencia y se instalaban a cultivar en las colinas. Ese proceso es el opuesto al que relata la Biblia: la emergencia de Israel fue el resultado, no la causa, del derrumbe de la cultura cananea.
-Pero entonces, si esos primeros israelitas eran también originarios de Canaán, ¿cómo identificarlos?
-Los pueblos disponen de todo tipo de medios para afirmar su etnicidad: la lengua, la religión, la indumentaria, los ritos funerarios, los tabúes alimentarios. En este caso, la cultura material no propone ningún indicio revelador en cuanto a dialectos, ritos religiosos, formas de vestirse o de enterrar a los muertos. Hay un detalle muy interesante sobre sus costumbres alimentarias: nunca, en ningún poblado israelita, fueron exhumados huesos de cerdo. En esa época, los primeros israelitas eran el único pueblo de esa región que no comía cerdo.
-¿Cuál es la razón?
-No lo sabemos. Quizá los protoisraelitas dejaron de comer cerdo porque sus adversarios lo hacían en profusión y ellos querían ser diferentes. El monoteísmo, los relatos del Exodo y la alianza establecida por los hebreos con Dios hicieron su aparición mucho más tarde en la historia, 500 años después. Cuando los judíos actuales observan esa prohibición, no hacen más que perpetuar la práctica más antigua de la cultura de su pueblo verificada por la arqueología.
-En el siglo X a.C. las tribus de Israel formaron una monarquía unificada -el reino de Judá- bajo la égida del rey David. David y su hijo, Salomón, servirán de modelo a las monarquías de Occidente. ¿Tampoco ellos fueron lo que siempre se creyó?
-Tampoco en este caso la arqueología ha sido capaz de encontrar pruebas del imperio que nos legó la Biblia: ni en los archivos egipcios ni en el subsuelo palestino. David, sucesor del primer rey, Saúl, probablemente existió entre 1010 y 970 a.C. Una única estela encontrada en el santuario de Tel Dan, en el norte de Palestina, menciona "la casa de David". Pero nada prueba que se haya tratado del conquistador que evocan las Escrituras, capaz de derrotar a Goliat. Es improbable que David haya sido capaz de conquistas militares a más de un día de marcha de Judá. La Jerusalén de entonces, escogida por el soberano como su capital, era un pequeño poblado, rodeado de aldeas poco habitadas. ¿Dónde el más carismático de los reyes hubiera podido reclutar los soldados y reunir el armamento necesarios para conquistar y conservar un imperio que se extendía desde el Mar Rojo, al Sur, hasta Siria, al Norte? Salomón, constructor del Templo y del palacio de Samaria, probablemente tampoco haya sido el personaje glorioso que nos legó la Biblia.
-¿Y de dónde salieron sus fabulosos establos para 400.000 caballos, cuyos vestigios sí se han encontrado?
-Fueron criaderos instalados en el Sur por el reino de Israel varios decenios más tarde. A la muerte de Salomón, alrededor del 933 a.C., las tribus del norte de Palestina se separaron del reino unificado de Judá y constituyeron el reino de Israel. Un reino que, contrariamente a lo que afirma la Biblia, se desarrolló rápido, económica y políticamente. Los textos sagrados nos describen las tribus del Norte como bandas de fracasados y pusilánimes, inclinados al pecado y a la idolatría. Sin embargo, la arqueología nos da buenas razones para creer que, de las dos entidades existentes, la meridional (Judá) fue siempre más pobre, menos poblada, más rústica y menos influyente. Hasta el día en que alcanzó una prosperidad espectacular. Esto se produjo después de la caída del reino nórdico de Israel, ocupado por el poderoso imperio asirio, que no sólo deportó hacia Babilonia a los israelitas, sino que además instaló a su propia gente en esas fértiles tierras.
-¿Fue, entonces, durante el reino de Josías en Judá cuando surgió la idea de ese texto que se transformaría en fundamento de nuestra civilización occidental y origen del monoteísmo?
-Hacia fines del siglo VII a.C. hubo en Judá un fermento espiritual sin precedente y una intensa agitación política. Una coalición heteróclita de funcionarios de la corte sería responsable de la confección de una saga épica compuesta por una colección de relatos históricos, recuerdos, leyendas, cuentos populares, anécdotas, predicciones y poemas antiguos. Esa obra maestra de la literatura -mitad composición original, mitad adaptación de versiones anteriores- pasó por ajustes y mejoras antes de servir de fundamento espiritual a los descendientes del pueblo de Judá y a innumerables comunidades en todo el mundo.
-El núcleo del Pentateuco fue concebido, entonces, quince siglos después de lo que creíamos. ¿Sólo por razones políticas? ¿Con el fin de unificar los dos reinos israelitas?
-El objetivo fue religioso. Los dirigentes de Jerusalén lanzaron un anatema contra la más mínima expresión de veneración de deidades extranjeras, acusadas de ser el origen de los infortunios que padecía el pueblo judío. Pusieron en marcha una campaña de purificación religiosa, ordenando la destrucción de los santuarios locales. A partir de ese momento, el templo que dominaba Jerusalén debía ser reconocido como único sitio de culto legítimo por el conjunto del pueblo de Israel. El monoteísmo moderno nació de esa innovación.

martes, 15 de marzo de 2016

QUÉ OPINAN?

Casualidad frente a causalidad o el porqué las supercherías pseudomédicas parecen funcionar


Es habitual que los creyentes en las más diversas supercherías pseudomédicas: curaciones milagrosas, pseudomedicinas holísticas, etc. presenten como pruebas irrefutables de su particular verdad la existencia de casos en los que un individuo tras rezar al santo de turno, tomar el agua (o cualquier otra sustancia) milagrosa, haberse limpiado el karma o alineado los chacras adecuadamente se curó de una enfermedad más o menos grave. ¿Pero este tipo de curaciones son pruebas válidas que demuestran la eficacia del milagroso tratamiento?
En primer lugar lo que suelen olvidar estas personas, es que aunque presenten como prueba el caso de uno o varios individuos curados con el mencionado “tratamiento”, hay que tener en cuenta el conjunto de los individuos que han hecho uso del mismo para intentar curar sus afecciones. Así es muy normal que en un determinado momento una gran cantidad de individuos (miles o millones de personas quizás) estén haciendo algo inútil como por ejemplo rezar o tomar pastillas de simple azúcar (en forma de medicamento homeopático) para curar una enfermedad. Por lo que para estudiar adecuadamente el problema es necesario tener unas simples nociones básicas: comprender el concepto de probabilidad y entender la diferencia existente entre casualidad y causalidad.
Así, imaginemos que le decimos a un millón de personas que padecen una determinada enfermedad (por ejemplo una alergia) que beber durante un mes exacto todos los días a las diez en punto de la mañana (no vale cualquier otra hora) una infusión de hierbabuena recolectada previamente por una virgen impúber (no vale un hombre, una mujer desvirgada o una mujer adulta virgen) exclusivamente durante la fase de luna llena (no vale cualquier otro día del mes) le curará su enfermedad. Seguramente que un año después tendremos diez, cien o incluso varios miles personas que asegurarán (a familiares, amigos, compañeros de trabajo y por supuesto en todo tipo de foros de internet y webs) que este particular tratamiento funciona. ¿Por qué? pues por una mezcla de diversos factores, todos ellos basados en la casualidad.
Algunos de los individuos “curados” simplemente estaban mal diagnosticados y no padecían la alergia aunque así lo creían, otros se ha autoconvencido de que este extraño y particular “tratamiento” debe ser muy efectivo cuando tiene tantas restricciones y aunque sigan padeciendo la enfermedad se han sugestionado y piensan que ahora se encuentra mucho mejor de su enfermedad, otros se habrán curado naturalmente porque su sistema inmune ha cambiado por factores desconocidos o a podido controlar la enfermedad, otros habrán alterado inadvertidamente su modo de vida y ya no se encuentran tan expuestos al agente causante de la alergia y así sucesivamente con otros múltiples factores desconocidos.
Para discriminar en estos casos entre curaciones al azar (casualidad) y las debidas al supuesto medicamento (causalidad) en la medicina científica se realizan los ensayos denominados de doble ciego. En nuestro ejemplo anterior, del conjunto de las personas diagnosticadas con el mismo tipo de alergia se hacen dos grupos iguales que contengan individuos con las mismas características. Así no es adecuado por ejemplo que en un grupo de enfermos todos sean hombres y en el otro mujeres, o que haya mucha más gente joven en un grupo respecto al otro y así sucesivamente. Por lo que antes de empezar el estudio los dos grupos deben ser idénticos o lo más parecidos posible. Ahora a todos los pacientes se les administra pastillas iguales e indiferenciables en color, sabor, textura, aspecto, etc. A un grupo de pacientes se les dará pastillas que contienen nuestro famoso ingrediente curativo y al otro grupo las pastillas placebo. Por supuesto y esto es muy importante, durante todo el ensayo ni los médicos que las recetan ni los enfermeros o farmacéuticos que las dispensan deben saber cuáles son unas y otras. Así se evita que los profesionales sugestionen (aunque sea de forma indirecta) a los pacientes o que enfermos muy sensibles o perspicaces emocionalmente detecten algo positivo o negativo en el comportamiento del profesional sanitario que les pueda influir. Y después de finalizar el tratamiento se analizan los resultados.
En general, la mayoría de la gente tiende a pensar que si algo (por ejemplo un medicamento defectuoso o cualquier tipo de superstición) no funciona entonces nadie debería curarse con el mismo. Pero múltiples estudios han demostrado que esta idea es errónea, ya que la simple administración de un placebo (o ya puestos llevar una estampita de San Críspulo, tomar un caramelo o recibir una limpieza espiritual) implica que un porcentaje significativo de los pacientes comentan mejorías o incluso curación. Según la enfermedad estudiada el porcentaje de efectividad del placebo varía llegando en algunos casos hasta un asombroso 75% cuando se prueban algunos antidepresivos. Por supuesto este porcentaje es siempre mayor cuanto menos grave sea la enfermedad o más susceptible sea de ser alterada por el comportamiento o el estado de ánimo del paciente, de ahí el altísimo efecto placebo existente en algunas enfermedades como la depresión o la ansiedad.
Como el efecto placebo va asociado a las expectativas (o más bien a las creencias) de curación del sujeto paciente entonces su potencia varía con la presentación del placebo. Así tomar dos pastillas en lugar de una, o una pastilla más grande, más llamativa o que nos dicen que cuesta más dinero que otra aumenta el efecto placebo. También la pastilla funciona peor que la cápsula, que a su vez es inferior en efectos a una inyección, y todas ellas son superadas por un supuesto tratamiento en una máquina que cuanto mayor sea su espectacularidad tenderá a crear mayor efecto placebo.
El efecto placebo también aparece en niños muy pequeños o incluso en animales puesto que los bebés son muy sensibles a los estados de ánimo de sus progenitores y los animales a los de sus cuidadores o dueños. Así que para poder asegurar que algo (medicamento o tratamiento) funciona, el porcentaje de curaciones en el grupo del elemento a comprobar debe ser significativamente mayor que en el del grupo placebo.
Y esté método es válido para probar cualquier tipo de tratamiento médico, incluidos los más extraños o espirituales. Así, hace algunos años se estudió el posible efecto terapéutico del rezo cristiano en 1.800 pacientes coronarios norteamericanos hospitalizados. Los enfermos se dividieron en tres grupos: un tercio de los pacientes fueron objeto de oraciones después de haber sido informados de que podían o no podían recibir la mencionada oración, otro tercio no recibieron oración alguna aunque también se les informó de que podían o no recibir oraciones por su curación y el resto fueron receptores de oraciones para la mejoría de su salud después de haber sido informados que existían personas que estaban rezando por ellos. Pues bien, los resultados (como no podía ser de otra manera) indicaron que no había diferencias entre recibir o no oraciones “sanitarias”.
Pero lo más curioso de este estudio es que si hubo un efecto ligado al rezo. Así un mayor número de pacientes que habían sido informados de que se había rezado por ellos (59%) sufrieron complicaciones cardiacas posteriores, comparados con tan sólo el 51% de los enfermos que no tenían la certeza de si habían sido objeto o no de plegarias. Los autores del estudio concluyeron que el hecho de saber que personas extrañas estaban rezando por su salud podría haber causado en algunos pacientes algún tipo de ansiedad que empeoró su situación médica. Tal y como lo indicó uno de los autores de estudio:
“Este hecho puede haber hecho sentir inseguros a esto pacientes y preguntarse: ¿Tan mal estoy que debe intervenir un grupo de rezos?”
Señal indicativa que la sugestión es muy poderosa y que también existe el contrario al efecto placebo, el llamado efecto nocebo. Inciso, este dato debería alertar al estamento médico contra la cada vez mayor tendencia de los médicos (obligados a protegerse contra futuras demandas judiciales) de detallar con pelos y señales al paciente la gravedad de la enfermedad que padece y las cada vez más prolijas descripciones de los posibles efectos secundarios o complicaciones que se pueden derivar de las pruebas a los que someten a los pacientes en su diagnóstico y tratamiento, porque todo ello puede hacer que empeore el estado del paciente al verse saturado por tanta detallada información negativa. Por lo que quizás lo más recomendable sería exigir la mayor profesionalidad posible al equipo médico pero dejándole libertad para tomar las decisiones que considere más beneficiosas (o menos dañinas) para el enfermo.
Y ya finalmente para terminar, indicar que este trabajo sobre el posible papel sanitario de la oración cristiana fue financiado por la Fundación Templeton, entidad dedicada al estudio de la espiritualidad humana, durante 8 años y costó la friolera de más de 2,3 millones de dólares. Por lo que este es un ejemplo muy adecuado para responder a todos aquellos defensores de las más peregrinas terapias alternativo-holísticas. ¿Se debe malgastar el dinero, muchas veces público, en determinar si una “terapia” (que no olvidemos, habitualmente suele estar en contradicción con lo que sabemos en la actualidad de anatomía, fisiología, química, microbiología o medicina) es efectiva o no sólo porque un par de disidentes de la ciencia aseguren sin prueba alguna que han encontrado un maravilloso, barato y eficaz tratamiento para curar cualquier enfermedad o incluso todas las dolencias humanas juntas?

domingo, 6 de marzo de 2016

VACUNA CONTRA EL CANCER: PROMISORIA NOTICIA


La vacuna que destruye tumores está siendo probada en seres humanos

La vacuna que destruye tumores está siendo probada en seres humanos
3 de marzo de 2016
El cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2012 hubo unos 14 millones de nuevos casos y 8,2 millones de muertes relacionadas con esta enfermedad.
Los cánceres más habituales son los de pecho, el cáncer de pulmón y bronquios, el cáncer de próstata, el cáncer de colon y recto, el cáncer de vejiga, el melanoma de piel, el linfoma no Hodgkin, el cáncer de tiroides, el cáncer de riñón y pelvis renal, la leucemia, el cáncer de endometrio y el cáncer de páncreas.
La manifestación más clara de la enfermedad son los tumores: el conjunto de células cancerígenas que han colonizado un tejido. Luchar contra los tumores equivale a luchar contra el cáncer. Y terminar con ellos es igual a terminar con la enfermedad. Por eso diversos grupos de científicos están trabajando para descubrir medicamentos especiales que terminen con ellos.
Uno de ellos se encuentra en el Reino Unido y trabaja en el hospital de Guy. En este centro se está llevando a cabo una prueba pionera en la que 30 enfermos de cáncer a los que el tratamiento estándar -quimioterapia y radioterapia- no ha tenido los efectos deseados están siendo tratados con una vacuna experimental que podría acabar con sus tumores.
Al igual que las vacunas tradicionales enseñan a nuestro sistema inmunitario a combatir diferentes virus, el medicamento del hospital de Guy hace que el cuerpo de los enfermos sea educado en combatir las células cancerígenas y a la vez proteger a los tejidos sanos.
El cáncer en estado avanzado, que es el que sufren los pacientes que se están sometiendo a la prueba, suprime el sistema inmunológico. El origen de este problema está o en la falta de producción de células inmunitarias o en la habilidad del cáncer para dañarlas.
La vacuna experimental está formada por algunas enzimas presentes en las células cancerígenas. Al ser inyectadas en la sangre, los anticuerpos de los enfermos se revigorizan y atacan a estos compuestos. Los médicos que han creado la prueba esperan que el sistema inmunitario de los pacientes aprenda a combatir la enzima y ataque a todas las células que forman el tumor, debilitándolo así para que los tratamientos tradicionales puedan ser más efectivos.
El tratamiento completo está formado por la vacuna y pequeñas dosis de quimioterapia. Los médicos consideran que su experimento puede funcionar con todo tipo de tumores, y que puede resultar una esperanza para todos aquellos enfermos terminales, según revela The Independent


La vacuna que destruye tumores está siendo probada en seres humanos


Dijo Nietzsche

La ciencia hace a los hombres semejantes a dioses; ¡se acaba todo para los sacerdotes y los dioses cuando el hombre se hace científico! Moraleja: la ciencia es prohibida per se... La ciencia es el primero de los pecados, el germen de todos los pecados, el pecado original. La moral se reduce a este imperativo: 'No conocerás'. El resto se sigue de allí.

Friedrich Nietzsche, "El Anticristo"

Escritura